miércoles 10 de junio de 2009

la psicoputa

Transcribo aquí una entrada que escribió hace tiempo una chica muy lúcida llamada violeta en un blog que se llamaba la sardina perezosa.
Es importante poner este dato, de no ser así, de haber sido un hombre, probablemente le habrían fusilado al amanecer. Que lo disfrutéis.

"Somos demasiados luchando por unas pocas pollas". Pepa Mizin. Hay un momento en la vida de toda mujer (¿A qué huelen las nubes?) enel que, superados ya los problemas de autoestima adolescentes, la búsqueda de la identidad de la primera juventud y la inestabilidad laboral de los 25, la fémina se hace a sí misma esa pregunta que en el fondo se ha hecho durante toda su existencia, pero que ahora tiene prisa por responder:¿Por qué no tengo novio?La psicoputa ha nacido. Había estado escondida entre neuronas y progesterona durante mucho tiempo. Desde que los cromosomas del embrión determinaron que tendría vagina había sido una potencial psicoputa; pero la vida ya concluyó esa amable tregua, ese margen de medio siglo que le dejó para evitar convertirse en lo que ahora es. Comienza la encarnizada búsqueda. El macho estereotipo está en alguna parte, tiene que estarlo, y no importa mucho si también está solo o acompañado, porque a la psicoputa le gustan los retos. Es una mujer con formación, inteligente, sensible ante el arte en todas sus manifestaciones, puede que hasta guapa (o atractiva. Si no siempre le queda 'ser maja'). Seguramente ya haya conocido el amor y el dolor de su pérdida, el dolor de la vida, y por eso ya no es frívola ni le va el rollo Sexo en Nueva York; así que será ésta y no otra la materia prima con la que ella mercadee en la plaza de abastos gigantesca de las relaciones. No quiere follar una noche ni tampoco quiere dinero (aunque siempre viene bien). Ella lo que quiere es cariño y amor,triunfar en la jungla de la presión de selección chochil de una sociedad mayoritariamente femenina. Y como en el mundo real no queda otra que abrirse de patas a la primera, recurrirá con frecuencia a Meetic, a un blog, a cualquier red social en la que el sediento maromo pueda conocer antes su alma que su entrepierna. Porque ella no es una puta cualquiera, es la meretriz de los sentimientos.La psicoputa mira con recelo a esas frescas felices que pasean con sus novios, que con una felatio se ganaron el incondicional cariño de sus compañeros. Son tontas, son feas, no entienden de nada, pero míralas. Y ella se consuela pensando que no desea a ese tipo de varón a su lado. Ha sufrido demasiado como para no encontrar el amor perfecto,como para que no valoren su experiencia vital, su calidad humana, su madurez. Ocupó tanto tiempo en preparar su ajuar interior, sus abalorios humanos, que las toallas que la abuela trajo de Portugal ya alcanzan la categoría de lija, tendidas mustias y tristes en el colgador del baño familiar, o del baño compartido con estudiantes.Y la psicoputa, que se sabe psicoputa, comete el error de salir a la calle creyendo que nadie sabe lo que es, cuando identificarla es tan fácil como saber quién presta servicios en Montera. Francés a cambio de exposición de pintura. Completo si me sacas con tus amigos.Escúchame, estoy sola. Casémonos. Ella tiene tendencia a odiar a otras mujeres. Sabe que no es fácil vender el mejillón tan caro como ella lo pone, y no confía fácilmente en sus congéneres. Definitivamente, la unión no haría la fuerza en estos procesos, a menos que crea en la poligamia. Y es que el psicoputismo, como toda corriente social del mundo moderno, nace en las universidades, donde desde hace tiempo sólo se ven chochitos parlantes. Muchas universitarias ya se han dado cuenta y acuden a las aulas vestidas de señoritas de compañía. Y da mucha pena verlas así, luchando por cuatro cabezones en chándal, malolientes y casposos, con uñas mal cuidadas. Y con las legañas de haber jugado al Pro hasta las cinco de la mañana. Pero todavía son putillas comunes. Ya descubrirán el -psico cuando se acaben las fiestas de primavera y los erasmus. Ya lo descubrirán cuando tengan que pagar ellas solas un alquiler.

3 comentarios:

Violetera dijo...

Gracias por la reseña y por los inmerecidos calificativos que viertes sobre mí.

Pablo Franco dijo...

Un honor tenerte por aquí, violeta

Anónimo dijo...

yo creo que quien escribio esta mama rrachada no tiene ni pajora idea delo que a escrito porque esta asociacion no la conoce como dos perosnas que si sabe sobre esta asociacion y el que escribio esta chapuza sobre el coletivo arcea adames lo primero es entender segundo conocerlo a la perfecion cosa que esta persona solo tube un solo contacto.